
Resumen: La Administración estadounidense adopta la denominación superinteligencia para sus comunicaciones oficiales sobre inteligencia artificial y prepara una propuesta de definición federal, en el marco de sus iniciativas de innovación tecnológica.
Estados Unidos introduce una nueva denominación para la inteligencia artificial
El presidente Donald Trump firmó el 29 de septiembre de 2026 una orden ejecutiva que establece el uso de superinteligencia (SI) como denominación administrativa de las tecnologías que hasta ahora se identificaban como inteligencia artificial (IA). La disposición se dirige a los departamentos y agencias del poder ejecutivo federal y busca unificar su lenguaje institucional. El cambio de nombre no constituye, por sí mismo, una certificación científica de que todos los sistemas actuales posean capacidades superiores a las humanas.
El cambio se aplicará a las comunicaciones del poder ejecutivo
La orden dispone que las agencias empleen los términos Super Intelligence y SI en su correspondencia oficial, sitios web, comunicaciones públicas, informes y documentos administrativos no sujetos a una denominación legal obligatoria. Con esta decisión, el Ejecutivo pretende presentar las capacidades de estas tecnologías desde una perspectiva de innovación. La aplicación deberá respetar el marco jurídico vigente y no implica modificar de forma automática toda la legislación federal que todavía utiliza la expresión inteligencia artificial.
Una definición federal deberá concretar el alcance del nuevo concepto
El asesor presidencial para Ciencia y Tecnología deberá elaborar una propuesta que precise el significado federal de superinteligencia y determine si conviene modificar las referencias normativas existentes. La iniciativa abre una fase de trabajo técnico y jurídico para examinar qué sistemas quedarían comprendidos bajo la nueva denominación. Hasta que se adopten eventuales cambios legales, la definición vigente de inteligencia artificial continúa siendo la referencia prevista para aplicar la orden en los supuestos correspondientes.
La innovación científica ocupa un lugar central en la iniciativa
El Gobierno estadounidense presenta la evolución de la tecnología inteligente como una oportunidad para desarrollar nuevas aplicaciones en ciencia, medicina, industria y servicios. El anuncio vincula la nueva denominación con el propósito de ampliar las herramientas disponibles para investigadores, empresas y organismos públicos. Se trata de una orientación política y administrativa sobre el desarrollo tecnológico: los resultados concretos dependerán de la investigación, las inversiones y la implantación de aplicaciones verificables.
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La misión Genesis concentra parte del esfuerzo investigador
Entre las iniciativas destacadas figura la Genesis Mission, un programa nacional para incorporar estas tecnologías a descubrimientos científicos y desarrollos en medicina, energía y fabricación. La Administración ha anunciado más de 5.000 millones de dólares para esta misión. El programa pretende conectar capacidades de computación y conocimiento científico, aunque la disponibilidad efectiva de fondos, su ejecución y sus resultados deberán examinarse conforme avancen los proyectos incluidos en la iniciativa.
El plan tecnológico de 2025 estableció más de noventa actuaciones
La estrategia se relaciona con el plan de acción estadounidense sobre inteligencia artificial publicado en julio de 2025, que identificó más de 90 actuaciones federales. Sus ejes abarcan la innovación, el desarrollo de infraestructuras y la proyección internacional de las capacidades tecnológicas del país. La nueva orden se suma a esa hoja de ruta, pero introduce una modificación específica del lenguaje utilizado por la Administración, diferenciada de las medidas materiales de investigación e inversión.
La política nacional de 2026 incorpora propuestas legislativas
En marzo de 2026, el Ejecutivo presentó un marco de política nacional sobre superinteligencia con recomendaciones dirigidas al ámbito legislativo. La orden de septiembre conecta ese planteamiento con una futura definición jurídica de superinteligencia, para ofrecer mayor coherencia a los documentos administrativos. La eventual modificación de leyes requeriría los procedimientos correspondientes, de manera que el cambio terminológico inmediato y las reformas legislativas propuestas siguen siendo actuaciones diferentes.
Las agencias deberán compatibilizar la nueva terminología con la ley
La medida abre una etapa de adaptación institucional centrada en documentos, sitios web y comunicaciones oficiales del Gobierno federal. Su alcance está limitado por las normas vigentes y no supone alterar retrospectivamente contratos, subvenciones, regulaciones ni documentos históricos. El objetivo declarado es reforzar la presencia de la innovación tecnológica estadounidense en la actividad pública, mientras se desarrolla una definición más precisa del nuevo término y se concretan las medidas necesarias para su aplicación.
